Mónica se dirigía al otro lado del
pueblo, el lado antiguo, como le llamaban muchos, allí vivía la gente más vieja del lugar, como si nunca
hubiesen querido salir de allí. Iba a realizar algunas entrevistas acerca de la
historia del río que dividía el pueblo, pues le pareció buena idea hacer su
trabajo basado en esto; pero no pensó que lo averiguaría ella misma…
Lo único que sabía de aquel río y
el puente que conecta ambos lados era que nadie debía detenerse jamás en el
puente pasase lo que pasase y mucho menos cruzarlo a pie; nunca había ido al río en
la noche y tampoco había cruzado el puente jamás, sin embargo pensó que sería
mejor ir durante el día, pero se atrasó mucho su camino y termino en el
recorrido ya entrada la noche, aproximadamente cuarenta y cinco minutos después de que el sol cayó y la luna se alzó en el cielo, consiguió avistar a lo lejos el puente y
escuchaba como el río bajaba con mucha fuerza, en ese momento se distrajo
pensando en una tía-abuela que su madre le dijo que encontraría al llegar para
que pasase allí la noche, cuando de repente se encontraba en el puente y una
silueta pequeña, negra y muy rápida atravesó el puente justo frente a su coche;
no recordó en ese momento que no debía detenerse. Frenó a raya el auto justo en
medio del camino y empezó a buscar con la mirada a quién había corrido así, no
paraba de pensar en cómo la gente puede hacer eso y cuando se disponía a
continuar su camino escucho una llanto, el llanto de un niño, un niño perdido.
Se bajó del auto, y sintiendo un viento frío a su alrededor pudo ver entonces
aquella silueta que estaba sentada junto al borde del puente y recogida
mientras lloraba, al acercarse y preguntarle que sucedía este se abalanzo sobre
ella y tomándola por un tobillo intentó sin éxito llevarla consigo bajo el
puente, al parecer no podía solo pero era bastante fuerte y entre gritos de
desesperación y pánico consiguió soltarse cuando vio que otro brazo se asomaba
de debajo del puente intentando alcanzarla. Sin siquiera pensar en nada se levantó
de un salto y hecho a correr con todas sus fuerzas mientras escuchaba que a lo
lejos chillaban aquellos seres como reclamando por algo, corrió desesperada creyendo que la seguirían aún hasta que chocó con un hombre que salía
de un bar justo en frente de ella, este se detuvo a mirarla y su semblante se
tradujo en impresión para luego reconocer el miedo y salir corriendo lejos de Mónica, ella, desconcertada y aún en shock se asoma a una de las ventanas del
bar y reflejándose en el cristal se encuentra con su rostro, pero desfigurado,
era como si sus gritos hubiesen deformado su cara, al levantar la mirada y ver
en el interior del establecimiento se encontró con un grupo de hombres
espantados y aterrorizados; el pánico, el shock , y la impresión de verse así
hizo que Mónica enloqueciera y hecho a correr de nuevo, pero esta vez al bosque,
y las últimas personas que la vieron eran aquellos hombres en el bar; al día
siguiente encontraron su auto en el río, pero nunca a ella ni su cuerpo.
Se dice que desde entonces no
volvieron a oír aquel llanto ni ver más siluetas cruzar corriendo el puente
(pues nadie se atrevía a cruzarlo de noche), ni tampoco a Mónica. Algunos de
los que afirmaban haberla visto del otro lado de la ventana del bar, cuentan que
huyó al bosque y que murió allí, y que los animales la devoraron y por eso no
hallaron su cuerpo, que aquellos seres del puente se habían marchado enfadados
por haber perdido una víctima, pero nadie se atrevía a comprobarlo. Pero se
dice que Mónica aún recorre el pueblo de noche, reflejándose en los cristales
con la esperanza de reconocerse…