jueves, 15 de enero de 2015

THE PHONE IN THE WALL.

El timbre del teléfono que sonaba sin cesar no le había dejado dormir desde hace días, persistente, escandaloso, interminable. 

Repiqueteando en sus oídos, golpeando en su cabeza como martillos.

Persistente.
Interminable.

La luz perennemente encendida no ayudaba, la habitación completamente blanca no ayudaba...pero, no estaba esperando ayuda. Y el teléfono parecía gritar cada segundo.

Persistente.
Interminable.
Eterno.

Aunque levantara la bocina, el sonido no se detendría, aunque lo desconectara, aunque intentara destruirlo, el insoportable "ring" del teléfono en la pared blanca frente a él chillaría eternamente, porque era la única forma, porque no habían podido hacer mas...

Porque habían encontrado una forma de torturarle.

Y sería para la eternidad.