sábado, 1 de febrero de 2014

AZUL COMO EL CIELO...

Su mirada cayó en el horizonte, perdiéndose en su esplendor sin pensar por un momento en lo que iba a hacer; un bello atardecer con un imponente sol escondiéndose entre nubes y colores escarlata sería testigo de lo que sucedería...

Su cabello se retorcía con el viento, pegándosele a la cara, pero eso no importaba, ya nada importaba realmente; no para ella, ya no tenia nada, ya no era amada, ya no amaba, todo lo que quiso alguna vez se había ido, todo por lo que había peleado, por lo que había llorado y se había sacrificado, pero también era todo lo que había realmente valorado. Nunca pensó que llegaría al fondo, jamás se imagino que se encontraría ahora frente a tan maravillosa escena en el mundo, viéndola por primera vez, en serio, no de pasada, no en una foto; sino en frente de ella, pero sin ganas de volver a verla, sin ganas de seguir de pie y caminando como un robot programado para vivir una vida vacía, porque eso es lo que tenía ahora: vacío. Profundo y oscuro, y ella estaba en el fondo, sin una cuerda, sin una escalera, y las paredes eran tan lisas que nunca seria capaz de salir...o eso pensaba.

El sol estaba a solo segundos de desaparecer dando paso a la Luna en su lugar, para que custodiara a la humanidad en la oscuridad. Ella levanto su pie, depositándolo lentamente en la baranda del puente, suficientemente grueso para que su pie cupiera completo, luego subió el otro y se mantuvo de pie, recibiendo la última brisa, saboreando el último sol que vería, y mirando hacia arriba, miró el último cielo en degradación que sus ojos contemplarían. Pero en el momento en que su pie salió impulsado al frente, fue arrastrada hacia atrás, fuertes manos sujetaban su cintura y la obligaron a alejarse de la baranda, trató de zafarse, ¿cómo se atrevía, quien quiera que fuera, a tomarla así? las manos grandes y pesadas no aminoraron su agarre, y mientras ella seguía pelando con él, el sol se escondió completamente, arruinando su escena, alejándola de su destino, el destino que ella quería ahora al menos, dejando un halo de luz naranja suspendido en el aire a su alrededor, pero no había mas luz... "¿estas segura de que no quieres volver a ver otro atardecer así?" de repente, su captor habló a su oído en susurros, con una voz tranquilizadora, apacible y aterciopelada. ella detuvo su forcejeo sorprendida por un momento, aquella pregunta no había sido contemplada por su mente hace unos momentos, y ahora que había sido formulada, ponía a prueba su certeza, "si..." susurro en cambio en su mente, pero no habló. Volteó a mirar al hombre que la había tomado del borde de su fin y se encontró con un par de ojos azules como el cielo de verano, un cielo que definitivamente quería ver de nuevo...


-no quiero hacerlo sola... - contestó apenas con un hilo de voz, bajando la mirada de ese intenso cielo azul, él aun sujetaba sus hombros firmemente para que no pudiera escapar y su agarre le daba confianza a sus palabras.

-no vas a estar sola...

-¿cómo lo sabes?

-nunca has estado sola, nunca te dejé...y nunca te dejaré...

*foto tomada de internet*

viernes, 31 de enero de 2014

DARK....


Carter estaba al borde de la demencia total, llevaba encerrada en una celda pequeña, con la luz siempre encendida, un buen tiempo. o eso pensaba, había perdido la cuenta de las horas que pasaba despierta o dormida, las luces nunca se apagaron, aunque a cada momento anhelaba que lo hicieran, soñaba con la luna, soñaba con el mundo que una vez estuvo a su alrededor, a su alcance...un mundo que ahora era tan distante como sus recuerdos felices, ya casi no recordaba como era sonreír...

solo necesitaba salir, pero no lo haría...ya no saldría. los pensamientos empezaron a fluir demasiado rápido, fugaces y sin control, todo era muy rápido, luces, había mas luces; ella conocía esas luces, destellos intermitentes tan rápidos y resplandecientes que la cegaban, y a continuación la conocida alarma, un fuerte e igualmente intermitente pitido, golpe, cacareo....demasiados ruidos, muy fuertes, demasiados destellos, muy fuertes...

se arrojo al suelo con las manos en sus oídos, tratando en vano de apaciguar el dolor que crecía en su cabeza, penetrante, sus ojos dolían, su mente dolía...ya no soportaba...ya no mas...ya no siquiera gritaba, había quedado muy claro que no serviría de nada...pero esta vez las cosas iban mas allá de su control, mas allá de ella misma...

pronto no sintió nada, ya no era consciente de las luces, ni del ruido, ni de nada... ya no estaba...ya no respiraba.